El mito del fraude en el cuidado infantil oculta una problemática más grande
Según el Departamento de Educación, Avance y Potencial para Toda la Vida de Michigan (MiLEAP, por sus siglas en inglés), las acusaciones eran falsas.

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Cuando en junio surgieron señalamientos de que un centro de cuidado infantil en el condado de Macomb había recibido indebidamente más de $1 millón en fondos estatales para el cuidado de menores, las acusaciones se difundieron rápidamente en línea y reavivaron las conversaciones habituales sobre fraude, despilfarro y abuso en los programas de asistencia pública.
Solo había un problema. Según el Departamento de Educación, Avance y Potencial para Toda la Vida de Michigan (MiLEAP, por sus siglas en inglés), las acusaciones eran falsas.
En un comunicado público, MiLEAP aclaró que el centro señalado en las acusaciones no era un proveedor de cuidado infantil con licencia en Michigan y que no había recibido fondos de la beca del programa de Desarrollo y Cuidado Infantil (CDC, por sus siglas en inglés). El departamento enfatizó que el estado mantiene múltiples niveles de supervisión, incluyendo verificación de elegibilidad, auditorías, monitoreo y medidas de aplicación cuando es necesario. Cerca de 50,000 familias de Michigan dependen del programa de becas cada año para acceder a cuidado infantil asequible.
“La beca de Desarrollo y Cuidado Infantil brinda a casi 50,000 familias de Michigan acceso a cuidado infantil seguro, confiable y asequible”, dijo la Dra. Beverly Walker-Griffea, directora de MiLEAP, en el comunicado de prensa. “Nos aseguramos de que cada dólar invertido apoye el desarrollo de los niños, fortalezca a las familias y sostenga el sistema de cuidado infantil de Michigan”.
Sin embargo, para muchos proveedores y defensores del sector, el incidente puso de relieve algo más amplio: la persistencia de una narrativa que pinta al sistema de cuidado infantil de Michigan como plagado de fraude, a pesar de que hay poca evidencia de que exista un abuso generalizado.

Un sector bajo sospecha
Para Arleen Allen, proveedora de cuidado infantil de Detroit con muchos años de experiencia, la conversación se siente desconectada de la realidad que enfrentan los proveedores todos los días.
“Sí creo en la rendición de cuentas, porque los fondos públicos deben usarse adecuadamente”, dice Allen. “Pero estas conversaciones se enfocan en cifras pequeñas y no reconocen a la gran cantidad de proveedores de cuidado infantil que trabajan incansablemente todos los días para servir a las familias con integridad”.
Allen señala que los proveedores están lidiando con escasez de personal, el aumento en los costos de alimentos y servicios públicos, incrementos en los seguros, requisitos de licencia cambiantes, mandatos de desarrollo profesional y sistemas de reembolso que a menudo no reflejan el verdadero costo del cuidado.
“No nos estamos haciendo ricos”, dice. “Estamos tratando de equilibrar la escasez de personal, el aumento de costos, los requisitos regulatorios y las necesidades cambiantes de las familias, todo mientras mantenemos nuestras puertas abiertas”.
Según Allen, las acusaciones de fraude también pueden erosionar la confianza pública en proveedores que a menudo son mucho más que educadores.
“Somos educadores, consejeros, defensores, sistemas de apoyo para las familias”, dice. “Cuando las conversaciones se enfocan tanto en el fraude, se opaca el impacto positivo que los proveedores tienen en los niños y su desarrollo”.
Allen describió cómo ayuda a las familias a acceder a programas de GED, oportunidades de capacitación laboral, recursos de vivienda y asistencia alimentaria, al mismo tiempo que apoya el desarrollo educativo de los niños.
“Nos convertimos en familia”, dice. “Estamos construyendo familias más fuertes y comunidades más fuertes”.

Cargas administrativas y consecuencias no deseadas
Para proveedores que ya operan con márgenes reducidos y personal limitado, los defensores del sector temen que la supervisión adicional destinada a prevenir el fraude pueda crear nuevas barreras para los proveedores legítimos.
Lisa Leverette es directora y “chief change orchestrator” de Community Connections Detroit, entidad que convoca a Provider’s Place, una red de proveedores de la primera infancia. Ella dice que las acusaciones han golpeado de manera “devastadora” a proveedores que históricamente han sido subvalorados y mal pagados.
“Las personas con las que trabajo son de las almas más generosas y entregadas que he conocido”, dice Leverette. “Cuestionar su integridad mientras educan, cuidan, alimentan, nutren y apoyan a los niños es un golpe muy fuerte”.
Leverette argumenta que muchas de las preocupaciones etiquetadas como fraude en realidad se describen con más precisión como errores de reporte o de papeleo que ocurren dentro de un sistema administrativo ya de por sí complejo.
“Puede haber informes indebidos que resulten de la falta de recursos y de personal”, dice. “Eso es muy distinto del fraude y el abuso”.
Le preocupa que los requisitos de cumplimiento adicionales puedan en realidad empeorar el problema. “Si aumentas la carga de trabajo administrativo, inherentemente creas más oportunidades para que ocurran errores, al mismo tiempo que le quitas tiempo a la enseñanza y al cuidado de los niños”, dice Leverette.
Las consecuencias van más allá de los propios proveedores.
La fuerza laboral del cuidado infantil en Michigan está envejeciendo, señala Leverette, y muchos proveedores se acercan a la edad de jubilación. Cada vez menos trabajadores jóvenes ingresan al campo debido a los bajos salarios, las pesadas cargas administrativas y el limitado reconocimiento público.
“Estas narrativas no están haciendo nada para alentar a la próxima generación de proveedores de cuidado infantil a entrar al campo”, dice. “Los proveedores se preguntan cada vez más quién hará este trabajo en el futuro”.

El reto más grande: el acceso
Para las familias, los defensores comunitarios dicen que el problema más urgente no es el fraude, sino el acceso.
Furqan Khaldun, co-coordinador del Imperativo #2 de HSH: Detroit Champions for Hope, señala la escasez de espacios de cuidado infantil con licencia, las barreras de transporte, los retos de personal y la falta de opciones de cuidado para padres que trabajan en horarios no tradicionales.

“El número real de espacios de cuidado infantil disponibles es una barrera importante”, dice Khaldun. “A los proveedores no se les reembolsa a tasas que hagan sostenible el negocio, y los trabajadores muchas veces pueden ganar más dinero en otro lugar”.
Khaldun subraya que muchas familias de Detroit trabajan en turnos dentro de la manufactura, la salud y los servicios que requieren cuidado infantil fuera del horario laboral tradicional.
“Hay muy poco cuidado infantil disponible durante la noche o fuera de horario”, dice Khaldun. “Inclusive cuando existen proveedores, el transporte y los horarios se convierten en barreras importantes”.
Khaldun también señaló datos que sugieren que el fraude generalizado no está ocurriendo.
“No he visto evidencia de que esto sea un problema grave”, dice, citando hallazgos de que aproximadamente el 0.3% de los proveedores participantes fueron descalificados tras investigaciones. “Hay una diferencia entre el fraude y los errores de reporte”.
Para la gran mayoría de proveedores que operan de manera legítima, el escrutinio adicional solo añade estrés a un sistema ya de por sí tensionado.
“Cuando los proveedores tienen menos estrés, brindan mejor cuidado a los niños”, dice Khaldun. “Cuando los padres saben que sus hijos están en un cuidado seguro y asequible, pueden trabajar, estudiar y sostener a sus familias con más facilidad”.

El cuidado infantil como infraestructura
A lo largo de las entrevistas, proveedores y defensores del sector volvieron una y otra vez a un mismo mensaje: el cuidado infantil no es simplemente un servicio. Es infraestructura.
“Cada enfermera, maestro, policía, trabajador de fábrica y dueño de negocio depende del cuidado infantil”, dice Allen. “Cuando los programas de cuidado infantil cierran, los padres no pueden ir a trabajar”.
Leverette describió a los educadores de la primera infancia como “el alma” de las comunidades, ya que sostienen simultáneamente la participación laboral, los resultados educativos, el desarrollo económico y la estabilidad familiar.
Khaldun coincide.
“Si queremos que las empresas atraigan talento y que las familias se queden en Michigan, necesitamos un sistema de cuidado infantil sólido que apoye a los niños y a las familias”, dice.
Para quienes están más cerca del sistema, la conversación sobre el fraude en el cuidado infantil pasa por alto la historia más grande.
La pregunta real, dice Allen, es más simple.
“¿Qué harías sin tu proveedor de cuidado infantil?”, dice. “Sin nosotros, ¿qué no podrías hacer?”
Fotos por John Grap.
Fotografía de Furqan Khaldun cortesía de la entrevistada.
English to Spanish translation por Jesus Grillo.
Early Education Matters (La Educación Temprana Importa) es una serie sobre cómo los padres, los cuidadores de niños y los educadores de la primera infancia de Michigan están trabajando juntos para implantar el Pre-K para Todos. Es posible gracias al apoyo financiero de la W.K. Kellogg Foundation.