La crisis de la fuerza laboral en el cuidado infantil en Michigan impulsa la búsqueda de reformas salariales permanentes
Los bajos salarios siguen impulsando la inestabilidad laboral.

Read the English version of this story here.
El sistema de educación para la primera infancia en Michigan enfrenta una presión cada vez mayor, ya que los centros de cuidado infantil de todo el estado continúan lidiando con la escasez de personal, una alta rotación de personal, el aumento de los costos operativos y salarios que, según los defensores del sector, siguen siendo demasiado bajos para sostener a la fuerza laboral.
Como respuesta, el estado ha puesto en marcha varias iniciativas enfocadas en fortalecer la fuerza laboral, entre ellas un programa piloto estatal de salarios para educadores de la primera infancia (Early Childhood Education Wage Pilot), diseñado para mejorar el reclutamiento y la retención de educadores en centros de cuidado infantil. Funcionarios estatales y defensores del sector afirman que este esfuerzo refleja un reconocimiento cada vez mayor de que estabilizar la fuerza laboral es fundamental para ampliar el acceso al cuidado infantil para las familias.
“Los educadores de la primera infancia en Michigan son esenciales para el desarrollo de los niños, la estabilidad económica de las familias y la economía del estado”, afirma Emily Laidlaw, subdirectora del Departamento de Educación Permanente, Avance y Potencial de Michigan (MiLEAP). “El sector señala constantemente que reclutar y retener personal calificado es uno de los mayores obstáculos para atender a más niños y ampliar el acceso a estos servicios”.

Los bajos salarios siguen impulsando la inestabilidad laboral
El programa piloto proporciona pagos complementarios a los educadores participantes con el objetivo de mejorar su remuneración y reducir la rotación en un sector que durante años se ha caracterizado por bajos salarios y beneficios limitados.
Según Anne Kuhnen, directora de políticas públicas de la Michigan League for Public Policy, la urgencia de estas iniciativas tiene su origen en las desigualdades históricas que enfrenta esta profesión.
“Los trabajadores del cuidado infantil están entre los empleados peor remunerados de Michigan”, afirma Kuhnen. “Y eso ocurre a pesar del trabajo tan esencial que realizan para las familias, los trabajadores y nuestra economía”.
De acuerdo con el estudio de caso de MiLEAP sobre el programa piloto de salarios publicado en 2025, los educadores de la primera infancia en Michigan han percibido históricamente salarios inferiores a los de otras profesiones con credenciales similares, lo que ha contribuido a las dificultades para contratar personal, el cierre de aulas y la reducción de la capacidad de atención infantil en todo el estado.
Kuhnen señaló además que muchos trabajadores del cuidado infantil carecen de beneficios como seguro médico y licencias remuneradas, lo que agrava su inestabilidad financiera. Al mismo tiempo, nuevos datos sobre los llamados “desiertos de cuidado infantil” muestran que aproximadamente la mitad de los niños menores de seis años en Michigan viven en zonas donde la oferta de cuidado infantil es insuficiente, un problema estrechamente relacionado con la escasez de trabajadores.

Para los centros de cuidado infantil que trabajan directamente con estos educadores, la compensación salarial continúa influyendo en prácticamente todos los desafíos relacionados con la fuerza laboral.
“Los bajos salarios son, sin duda, el principal desafío”, señala Chana Edmond-Verley, directora ejecutiva de Vibrant Futures y líder regional encargada de implementar el programa piloto de salarios. “Se trata de personas con credenciales profesionales y, aun así, dentro de nuestro programa piloto ganaban en promedio alrededor de 16,53 dólares por hora. Incluso teníamos personas que ganaban apenas 11 dólares la hora”.
El estudio de caso señala que muchos educadores de la primera infancia siguen percibiendo salarios inferiores a lo que los defensores consideran un ingreso digno en Michigan, a pesar de que la profesión exige capacitación especializada, credenciales y requisitos de licencia.
Edmond-Verley afirma que la rotación de personal continúa siendo uno de los factores más desestabilizadores del sector.
“Existe una rotación constante de personal”, señala, al indicar que las tasas de rotación pueden alcanzar hasta el 65%.
Aun así, los primeros resultados del programa piloto indican que los pagos complementarios ya están marcando una diferencia para algunos educadores y centros de cuidado infantil.
“Una educadora nos dijo que este programa le ha salvado la vida”, comenta Laidlaw. “Realmente está ayudando a mejorar la moral del personal, reducir las preocupaciones sobre la rotación y hacer que estos puestos sean más competitivos”.
Edmond-Verley agrega que en su región actualmente se registra una tasa de retención del 94% entre los educadores que participan en el programa piloto.

Los centros de cuidado infantil enfrentan el desafío de equilibrar los salarios con el aumento de los costos
Aunque las iniciativas dirigidas a fortalecer la fuerza laboral han sido bien recibidas en el sector, los proveedores afirman que el apoyo salarial, por sí solo, no puede resolver la presión financiera más amplia que enfrentan estos negocios.
“La sostenibilidad es la clave”, afirma Laidlaw. “No podemos resolver un problema tan complejo con una subvención de apenas dos años”.
Los centros de cuidado infantil siguen enfrentando el incremento de los costos laborales junto con el aumento de las primas de seguro, los alquileres, los suministros y otros gastos operativos.
“Sabemos que atender a los niños se ha convertido en un verdadero desafío”, dice Edmond-Verley. “Los seguros aumentan, el alquiler sigue subiendo y quienes buscan empleo llegan esperando salarios más altos de los que los centros pueden ofrecer”.
Los defensores del sector sostienen que los actuales sistemas de reembolso y subsidios no reflejan la realidad económica que enfrentan estos centros.

“Sabemos que las actuales estructuras de reembolso de subsidios no son suficientes”, afirma Kuhnen. “Y no hay muchas señales de que este tema sea una prioridad para los legisladores este año”.
Otra preocupación creciente es el impacto que incluso modestos aumentos salariales pueden tener sobre la elegibilidad para programas de asistencia pública como SNAP o Medicaid, fenómeno conocido como “benefit cliffs” o pérdida repentina de beneficios.
Aunque muchos educadores recibieron con agrado los complementos salariales, proveedores y líderes del sector señalan que los aumentos también dejan al descubierto las debilidades del sistema de asistencia pública del que muchos trabajadores dependen para subsistir.
Edmond-Verley explica que algunos educadores decidieron no participar en el programa piloto por temor a perder esos beneficios.
“Sabemos que el 70% de quienes trabajan en este sector reciben algún tipo de ayuda pública debido al bajo nivel de sus salarios y a la falta de beneficios laborales”, afirma.
Según explicó, algunos trabajadores temían perder la asistencia alimentaria o enfrentar mayores cargas tributarias que terminarían reduciendo el impacto real del aumento salarial.
“Nos desanimó ver la cantidad de personas que iban a perder entre 40 y 80 dólares al mes en beneficios de alimentos”, comenta Edmond-Verley. “Así es como poco a poco el beneficio termina reduciéndose”.
Kuhnen señala que los programas de asistencia social de Michigan incluyen algunos mecanismos para reducir la pérdida abrupta de beneficios, pero enfatiza que el problema de fondo es que los trabajadores del cuidado infantil siguen siendo económicamente vulnerables.
“Los trabajadores del cuidado infantil no deberían encontrarse en una situación tan precaria desde el principio”, afirma Kuhnen. “En muchos casos son personas altamente capacitadas y con amplia experiencia que brindan un servicio esencial para las familias y para la fuerza laboral”.

Defensores del sector consideran necesaria una inversión a largo plazo
Los líderes del sector coinciden en que el programa piloto de salarios en Michigan puede aportar información valiosa e impulsar futuras reformas, aunque muchos consideran que el progreso duradero solo será posible mediante inversiones públicas sostenidas y no con programas temporales.
“La solución para muchos de estos problemas laborales pasa por una mayor y mejor inversión en el cuidado infantil”, afirma Kuhnen. “Nos hace falta un enfoque integral para financiar este sector”.
Edmond-Verley sostiene que el estado debe comenzar a considerar la infraestructura del cuidado infantil como una prioridad económica y educativa de largo plazo.
“Un salario digno en Michigan ronda actualmente los 23 dólares por hora”, afirma. “Tenemos que resolver el problema de los salarios”.

“La necesidad es enorme, el interés también”, concluye. “Y, lo más importante, nuestros niños lo necesitan”.
Advirtió que, sin una inversión sostenida, muchas familias seguirán enfrentando dificultades para acceder a servicios estables y de calidad para la educación y el desarrollo de sus hijos durante la primera infancia.
“Cuando no hacemos esto, estamos diciendo que algunos niños simplemente quedarán excluidos de las oportunidades que ofrece este estado”, afirma Edmond-Verley.
Por ahora, la demanda de apoyo para fortalecer la fuerza laboral continúa superando ampliamente los recursos disponibles.
Edmond-Verley señala que más de 700 proveedores solicitaron participar en el programa salarial de su región, representando a cerca de 2.900 educadores, aunque finalmente solo una parte de ellos pudo recibir financiamiento.
Fotos por Nick Hagen.
Fotografía de Chana Edmond-Verley y Anne Kuhnen cortesía de la entrevistada.
English to Spanish translation por Jesus Grillo.
Early Education Matters (La Educación Temprana Importa) es una serie sobre cómo los padres, los cuidadores de niños y los educadores de la primera infancia de Michigan están trabajando juntos para implantar el Pre-K para Todos. Es posible gracias al apoyo financiero de la W.K. Kellogg Foundation.